15 septiembre, 2009

tim burton - big fish

15 septiembre, 2009
Sin duda Tim Burton es un tipo especial, especial y complejo. Todas sus películas tienen le misma vertiente onírica que va desde la realidad más real hasta el sueño más fantástico, sin embargo como tantos artistas a veces resulta predecible, predecible y repetitivo utilizando los mismos recursos de forma reiterativa, al amigo Johnny Deep, que por mucho que me guste, empieza a sobreactuar, o al menos parecerlo, la animación o la forma de presentar sus trabajos. Como ya he hablado alguna vez acerca de otros artistas, más de lo mismo.
Sin embargo hay dos pelis que creo merecen subrayarse del resto de su obra, una es Eduardo Manostijeras ( de ésta hoy no voy a hablar ) y Big Fish. De ésta última sí.

Hace unos días tuve el plancetero placer de volver a disfrutarla y como resumen a mi experta visión del cine diré que al llegar al The End dije" qué peliculón ", luego me fui al sobre y no volví a pensar en la peli hasta hoy.

Descubrí al revisarla, que en el reparto volvía a utilizar sus habituales recursos, como su esposa en la vida real, la bruja cuyo ojo de cristal es capaz de predecir la forma en que la muerte nos encontrará en algún punto del camino, la pobre mujer debe estar hasta al gorro de salir en sus pelis. También salía el Sr. Galindo..., no se si os acordais de los pigmeos africanos que bailaban antes de eliminar a uno de los inverbes jugadores en Charlie y la Fábrica de Chocolate... Lo raro es que con la fijación que tiene el tipo, no haya vuelto a utilizar a Ewan McGregor en algún otro film. En mi opinión a partir de aquí la película se convierte en, como dije antes, un peliculón, MacGregor hace un papel increíble, crea una evolución del mítico Juan Sin Miedo que no deja de sorprendernos hasta el final. Para el que no la haya visto, la historia narra la vida de un hombre que, ávido de experimentar nuevas sensaciones, deja su pueblo natal en busca de historias inverosímiles que al envejecer irá contando sin pausa hasta el punto de que el espectador no sabe discernir entre la realidad y la ficción.

El final es muy bonito, una forma de decirnos que la sal de la vida la podemos poner cada uno y que a veces nuestra propia forma de ver o vivir las experiencias puede marcar la difencia entre llevar la monótona y asqueada vida de un vendedor ambulante o la que podría llevar una explorador de mundos siderales en el siglo treintayuno. Muy recomendable y muy bonita. un peliculón, sin lugar a duda

03 septiembre, 2009

el buen rock

03 septiembre, 2009











Hoy quiero hablar de la música y la condición humana....... en IDEASSHOP

01 septiembre, 2009

historia de mi vida

01 septiembre, 2009
El otro día en Facebook me reí mucho al leer las palabras que me dejó mi Archienemigo el Gran Paquito sobre la muerte de Michael Jackson, así que me apetecía hacer un homenaje a ese gran historiador de lo absurdo, Miguel Gila

Les voy a contar la historia de mi vida que, por cierto es dramática, pero no tengo otra, podría contarles la historia de mi hermana Elisa, pero no le gusta, se cabrea cuando la cuento.

La cosa fue así. Yo tenía que nacer en invierno, pero como éramos pobres y no teníamos calefacción me espere para nacer en mayo.

Y nací sorpresivamente, en mi casa ya ni me esperaban, mi madre pensó que era una falsa alarma y había salido a pedir perejil a una vecina, así que nací solo y baje a decírselo a la portera, dije:

- Sra. Julia, ¡que soy niño!

Y dijo la portera
- Bueno, ¡y que!

Y dije yo
- No, que he nacido, no estaba mi madre y.....a ver quien me da de mamar....

Y me dio de mamar la portera. Poco por que ya estaba la pobre que ni para un cortado. Porque de joven había dado de mamar a 11 hijos y a un sargento de ingenieros, que luego ni se casó con ella ni nada, ¡un desagradecido!. Si, por que luego me enteré, y era un tragón, mojaba hasta churros en la teta de la portera.

Bueno, pues me volví a casa, me senté y cuando vino mi madre le dije "Mamá, he nacido" y dijo mi madre:

- ¡Que sea la ultima vez que naces solo!

Por que en aquella época las madres eran muy rigurosas con lo del parto. Así que me senté en una sillita que teníamos para cuando nacíamos, y le escribimos una carta a mi padre que trabajaba de tambor en la orquesta sinfónica de Londres y vino corriendo, se puso muy contento por que hacia mas de dos años que no venia por casa ni veía a mi madre y dijo:

- Ahora si que habrá que trabajar.

Porque ya éramos muchos. Nueve hermanos, mi padre, mi madre y un señor de marrón que estaba en el pasillo sentado que no conocíamos de nada.

Entonces mi papá les vendió el tambor a unos vecinos que eran muy pobres y no tenían radio, ni tocadiscos, ni nada. Y con el dinero, en lugar de gastárnoslo en champagne y mariscos y marihuana y eso, lo jugamos a la tómbola y nos tocó una vaca. Bueno, nos dieron a elegir entre una vaca o 12 pastillas de jabón y mi padre dijo:

- La vaca que es mas gorda.

Y dijo mi madre:
- Tu con tal de no lavarte...lo que sea

Llevamos la vaca a casa y la pusimos de nombre Matilde, en memoria de una tía mía que se había muerto de una tontería. Tenía un padrastro en un dedo, empezó a tirar y se pelo toda, la tía burra.

La vaca la pusimos en el balcón, para que tuviera la leche fresca. Pero resulta que la vaca tenia un cuerno flojo, se asomó y se le cayó el cuerno a la calle y se le clavó a un señor de luto. Subió el señor de luto muy sofocado y cuando abrió la puerta mi padre le pregunto el señor de luto:

- ¿Es suyo este cuerno?

Y dijo mi padre:
- ¡Yo que seeeeee!

Porque mi padre era muy despreocupado. Total que el señor de luto se murió y a mi padre le metieron preso por cuernicidio y se escapó un domingo por la tarde que no habían taxis y estaba lloviendo y dijo:

- ¡Estoy libre! ¡Estoy libre!

En que hora se le subieron ocho encima al pobre hombre, ahí murió, en el tumulto.

Entonces como éramos muy pobres, mi madre hizo lo que se hacía en esa época con los huérfanos, nos fue dejando por los portales en un cestito y a mi me dejó en el de unos marqueses que eran riquísimos.

Tenían caballos, tenían sopa, en la cisterna del water ponían agua mineral, se hacían las radiografías al óleo, tenían radiografías de Goya, de Velásquez, ¡yo que se! de todos.

Por la mañana salió el marqués, me vio y me preguntó que como me llamaba y yo le dije, "como soy pobre, Pedrito" y dijo el:

- Desde ahora te vas a llamar Luís Enrique Carlos Jorge Alfredo.

Y luego me llamaban Chuchi para abreviar.

Y los marqueses querían que estudiase bachillerato, para eso que se aprenden los nombres de los ríos y de las montañas y todo eso que luego de mayor sirve para hacer crucigramas. Pero no me gustaba estudiar y me escapé, y me puse a trabajar con un fotógrafo buenísimo, sacaba muy favorecido.

El tío retrataba a un pordiosero todo roto y andrajoso y le salía un almirante de marina con los ojos verdes.

Una vez me equivoqué. En aquella época se usaba el magnesio y yo en lugar de magnesio puse dinamita y maté una boda. Bueno, quedó un invitado pero torcido, una mierda de invitado, vamos que ni era invitado ni nada y me despidió.

Entonces me metí a ladrón en una banda muy buena. Pero lo tuve que dejar por que me puse enfermo y todo lo que robaba lo devolvía, así que me fui a Londres y me coloqué de agente en Scotland Yard.

Yo descubrí lo del famoso asesino "Jack el destripador" aunque nunca lo he contado por modestia, se lo voy a contar ahora.

La cosa fue así. Resulta que apareció un hombre en la calle como dormido, pero como hacía mas de un mes que estaba allí dijo el sargento:

- Mucho sueño para un adulto

Y entonces llamamos al forense, que ni era médico ni nada. Tenía un Ford y por eso le llamábamos así.

Vino corriendo, se acerco al tumbado, le dio seis patadas en los riñones y dijo:

- Una de dos, o esta muerto, o lo que aguanta el condenado este.

Y vino Sherlock Holmes y dijo:
- Ha sido Jack el destripador.

Y dijimos:
- ¿Como lo sabe?

- ¡Por que soy Sherlock Holmes y a callar todo el mundo!

Me enteré de donde vivía Jack el destripador. Me fui al mismo hotel y como a mi no me gusta la violencia lo detuve con indirectas. Cuando nos cruzábamos por el pasillo del hotel le decía en susurros:

- ¿Alguien ha matado a alguieeeeeen?... ¡Y no me gusta señalaaaaaar!

Al día siguiente:
- ¿Alguien es un asesinoooooooo?... ¡Y no lo quiere deciiiiiiiir!

Hasta que al final a los 15 días se confesó.

Dijo:
- ¡Ya no puedo más!, lo confieso ¡he sido yo!

Y se entregó.

Y lo de Londres lo dejé por que había mucha niebla y había que hacer las rondas palpando y me pegaba cada ostia con las farolas. Que dije si sigo aquí me voy a matar, y ya me dediqué a otras cosas.

Y más o menos esta es la historia de mi vida, hay más cosas, pero ya se las cuento otro día.