16 agosto, 2005

EL SR. CHARLES BAUDELAIRE

16 agosto, 2005


Retomando al Sr. Charles Baudelaire, os voy a contar un poco su vida, la cual me ha parecido interesante a la par de opresiva, viendo la mala cara que tiene el tío no me extraña que escribiera los versos que escribía.
Nace en abril de 1891, hijo de un sacerdote que había colgado los hábitos y evidentemente de una madre como todo hijo de vecino. Al morir su padre, cuando él todavía era un niño, su madre se casa con un militar al que Baudelaire siente aversión. Después del bachillerato rechaza seguir los pasos de su padrastro y en los internados en dónde le toca vivir se aburre soñando ser literato.

En su mayoría de edad toma posesión de la herencia que le había dejado su padre y se une a una actriz mulata que le lleva por una vida de desavenencias y aventuras y que, a pesar de todo, será su amante y compañera durante el resto de su vida.
Con la pasta de su herencia juega a ser dandy y contrae deudas, sus excentricidades son tales que su madre y su padrastro obtienen en 1844 del Tribual que sea sometido a un consejo judicial. Privado de sus recursos no cesará de evitar a los acreedores, mudándose, esconciéndose en casa de sus amantes y trabajando sin descanso en sus poemas mientras se ganaba la vida como podía publicando artículos.
En 1846, tras intentar suicidarse, hecho éste que le reconcilia con su madre, descubre la obra de Edgar Poe, ese otro incomprendido que se le asemeja, y, durante diecisiete años, va a traducirla y revelarla.
Después de la revolución de 1848 (durante las revueltas, sugiere a sus compañeros de armas fusilar a su padrastro...) prosigue sus actividades de periodista y de crítico. En 1857, la publicación de Las Flores del Mal juzgadas obscenas, crea escándalo debiendo pagar una fuerte multa. Sólo algunos jóvenes poetas le apoyan y le admiran. Amargo, incomprendido, Baudelaire se aísla aún más.

Su salud comienza a deteriorarse. Se ahoga, sufre crisis gástricas y una sífilis contraida diez años antes reaparece. Para combatir el dolor, fuma opio, hachís y toma éter. Físicamente, es una ruina sumida en una soledad orgullosa donde él se encierra.
En 1866, durante una estancia en Bélgica, un ataque lo paraliza y lo deja casi mudo. Agoniza durante un año. Finalmente se apaga a los 46 años, el 31 de agosto de 1867, en los brazos de su madre ( al final, con suerte, la familia es lo único que te queda, ni amigos, ni amantes )

En poesía: Las Flores del Mal; Los Paraísos Artificiales.
En prosa: Pequeños poemas en prosa; Diario íntimo

El Albatros

A menudo, por divertirse, los hombres de la tripulación
cogen albatros, grandes pájaros de los mares,
que siguen, como indolentes compañeros de viaje,
al navío que se desliza por los abismos amargos.

Apenas les han colocado en las planchas de cubierta,
estos reyes del cielo torpes y vergonzosos,
dejan lastimosamente sus grandes alas blancas
colgando como remos en sus costados.

¡Que torpe y débil es este alado viajero!
Hace poco tan bello, ¡que cómico y que feo!
Uno le provoca dándole con una pipa en el pico,
otro imita, cojeando, al abatido que volaba.

El poeta es semejante al príncipe de las nubes
que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero;
desterrado en el suelo en medio de los abucheos,
sus alas de gigante le impiden caminar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Jolin, con el Sr. Charles Baudelaire....

apologie dijo...

Qué tendrá esta ave tan nombrada...


VIVE EN EL VIENTO. Vuela siempre, volando duerme.

El viento no lo cansa ni lo gasta. A los sesenta años, sigue dando vueltas y más vueltas alrededor del mundo.

El viento le anuncia de dónde vendrá la tempestad y le dice dónde está la costa. Él nunca se pierde, ni olvida el lugar donde nació; pero la tierra no es lo suyo, ni la mar tampoco. Sus patas cortas caminan mal, y flotando se aburre.

Cuando el viento lo abandona, espera. A veces el viento demora, pero siempre vuelve: lo busca, lo llama, y se lo lleva. Y él se deja llevar, se deja volar, con sus alas enormes planeando en el aire.

Galeano.

Prefiero quedarme con la vision del albatros en el cielo...donde debe estar...
Y del poeta...lejos de los ignorantes...

YOYAYOYYAYA dijo...

Qué bonitas estas palabras, me han gustado mucho, el ave errante, sin rumbo fijo viaja dónde el viento le llama. Me han gustado más estás palabras de Galeano que las del propio Baudelaire