02 mayo, 2006

CRÓNICAS MARCIANAS

02 mayo, 2006

" Se llamaba Benjamin Driscoll, tenia treinta y un años y quería que Marte creciera verde y alto con arboles y follaje, produciendo aire, mucho aire, que aumentaría en cada temporada. Los arboles refrescarían las ciudades abrasadas por el verano, los arboles pararían los vientos del invierno. Un árbol podría ser tantas cosas: color, sombra, fruta, paraíso de los niños, universo aéreo de escalas y columpios, arquitectura de alimento y placer. Todo eso era un árbol. Pero los arboles eran, ante todo, fuente de aire puro y un suave murmullo que adormece a los hombres acostados de noche en lechos de nieve. "


Ray Bradbury

5 comentarios:

El inadaptado dijo...

El Relato Encadenado vuelve a rodar. Más información en mi blog.

Andoni dijo...
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Andoni dijo...

joder con los arboles que tanto son para nosotros!!!! que hacemos nosotros por ellos??? yo los planto, doy fe de ello en mi blog.

angel dijo...

Un clásico inolvidable junto con sus Doradas manzanas del sol que saboreamos deslumbrados con el resplandor de la adolescencia.

Saludos...

Mentenferma dijo...

He de reconocer que estoy pez...

Bonito homenaje a los árboles. Vengo de leer el relato de su blog en el que el niño tenía uno como refugio...

Un saludo.